Manuel Meneses Jimenez

MIEDO AL DESENCANTO.

 

 

“Contribuir al mundo de la ciencia y a la cultura humana en general es estudiar y saber del lenguaje, de las maneras de su uso, como camino hacia la mente y  no solo como instrumento para comunicarnos”. Quien así piensa es uno de los más grandes lingüistas que ha dado Norteamérica en el pasado siglo XX y lo que va de éste: Noam Chomsky, el mismo que ha tratado públicamente a Donald Trump de ser el "peor criminal de la Historia". Recuerdo haber leído a mediados de los ochenta del pasado siglo XX su libro “Miedo a la Democracia” el cual era, y aún lo es, una gran denuncia social, política e incluso moral de la política norteamericana y todos sus gobiernos desde el principio y nacimiento de esa nación. Hoy, cercano a los 100 años de edad, Noam es un hombre que por lo vivido y compartido desde su experiencia del conocimiento político y humano hace tiempo que superó la barrera de la vanidad, ya no habla de su vida privada y se niega por rebeldía a usar teléfono móvil para comunicarse: ha decido fuerte por la solidez que significa la existencia a su edad.

 

Hoy, según su pensamiento y de quienes lo compartimos, hay y existe miedo al desencanto que nació hace 40 años cuando se impuso de la mano y de los gobiernos de Ronald Reagan -, un pistolero radical y conservador de la Casa Blanca; y Margaret Thatcher, la Primera Ministra británica que acabó de un plumazo con más de doscientos años del Laborismo social y de la clase obrera británica, y parte de la europea para crear la mayor crisis de los trabajadores británicos, y hasta hoy -, el neoliberalismo salvaje que acabó con un estilo de vida y de lucha por la clase trabajadora y que no fue  sino un asalto armado al mundo que ha tenido su efecto hasta hoy. De todo ello sale que el hecho de que toda la riqueza esté en manos privadas se da también la precariedad de una pérdida de poder en el conjunto de la población en general con trabajos cada vez más pobres aún siendo ésta la mejor y más preparada generación a nivel mundial de los últimos siglos: todo es una mezcla de enfado, miedo y escapismo - y por qué no decirlo: de mierda -,  hacia adelante y que es a su vez a ninguna parte, ya no se confía ni en los mismos hechos de lo que son el día a día, y a todo esto los hay que lo llama (es la palabra más usada en estos tiempos y por algo será), populismo pero que en realidad es y dice mucho del descrédito de la inmensa mayoría de las instituciones políticas incluidos los gobiernos la mayoría de éstos - por no decir  ya todos -, corruptos en su máximo grado .

 

Hoy en día la desilusión y el desprecio hacia los gobiernos y sus políticos nos ha llevado a una situación donde ya la gente no creen en los hechos y así si no confías en nadie, por qué confiar en los hechos. Hemos llegado a la situación de que si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie. Ante esta situación real vemos como los medios de comunicación se han vuelto contrarios al conocimiento real de la situación volviéndose colaboradores y colaboracionistas con este poder que lo abraza todo hasta el punto de hacernos incapaces para la reflexión, para la acción e incluso para pensar diferente y quienes así lo hacen caen en la trampa de descrédito social que el sistema político ha impuesto para apartarnos del camino, es más: no hace falta que el Sistema lo haga sino que ya lo hace el conjunto de la sociedad que ha caído en las redes de toda índoles incluidas las que conforman las familias, las amistades: todo formamos ya parte de este miedo al desencanto. La verdadera historia crítica del capitalismo, aún no escrita y menos aún expuesta y denunciada, dice que neoliberalismo existe pero que es un hecho solo para los pobres. El mercado libre es solo libre para ellos: Los que tienen todo el poder incluso el de matar de mil maneras diferentes, no para  nosotros los Pobres de la Tierra.

 

Manuel Menéses.

Comentarios1

  • Esteban Mario Couceyro

    El poder aparente, es como la marea, llega a nuestros pies queriendo arrebatarnos, pero generalmente no tendrá un éxito absoluto..., solo dejará resacas, mientras quedamos de pie mirando más allá del horizonte.

    Un abrazo.
    Esteban

    • Manuel Meneses Jimenez

      Prefiero a la marea, sé cómo defenderme de ella...
      Gracias Señor Esteban por su opinión.

      Manuel Menéses.



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