Agustin Errecart

Teo

Tener que trazar una nueva ruta solo, cuando no tenia intención de esperar que ya no estés a mi lado…
Enseñarle a mi cuerpo a correr, luego que solo sepa caminar con vos. Enseñarle a respirar con normalidad, cuando perdió tantos suspiros a tu lado sin voluntad. Como decirle que proyecte solo para él, cuando hay un cementerio de recuerdos no nacidos por recordar teñidos con tu esencia.
No soy partidario del olvido como solución, pero anclarme al recuerdo de tu figura esperándome, de tus rizos más negros que la oscuridad pero siempre alumbrándome, no me permite avanzar, dar ese paso para permitirme ser feliz. Desde aquel 9 de diciembre soy un escéptico a la felicidad, por miedo a perder… porque ya te perdí.
¿Quedar como un cobarde alejando a los que quiero o ser valiente y arriesgarme a otra pérdida inesperada? Es la pregunta que nubla mis días. La respuesta más fácil es acudir a la soledad y que sólo dependa de mí mi infelicidad.
Un crimen sin culpables atormentó mi juventud y cada vez que estoy cerca de la felicidad suenan alarmas que regulan mi actitud… nunca lo hizo, pero ahora me provoca inquietud.
Acepté… una palabra difícil de realizar, acepté el antes y despúes de tu ausencia. Perdí muchos presentes lamentando impotencia y en el actual solo busco encontrar mi esencia y ceder mi demencia.
Hago hincapié en la acción de Aceptar, porque es algo que yo no puedo cambiar. Y eso es lo que más cuesta soltar.
Todas las posibilidades: ¿qué hubiera pasado si yo no dormía mientras te fuiste, si no me hubiera desvelado buscando otra clase de amor en otro lado, si hubiera realizado lo que tenía proyectado? Que hubiera pasado… Es una pregunta que debe desistir ante el olvido. Pero no termina ahí… dolerá, te desgarrará soltar esas preguntas que nadie sabe las respuesta, ni siquiera el destino mismo, porque no existe tal destino, porque solo hubiera tenido magia si es contigo. Solo ahí empezarás a disfrutar de lo vivido.
Aun más complicado de realizar, es nombrarla con la consecuencia de tu partir.
Pero acepté tu ausencia, la resignación ya no está despierta, esas alarmas ya no suenan más, esos que hubiera pasado no se plantean, la felicidad ya no es difícil de alcanzar porque cuando aparezcan esos momentos ya no… ya no provocaran dudas.
Escribiendo estos renglones recordé tus ojos marrones con un tono de azulado, tus labios igualmente brillosos y opacos, y todos esos momentos desde el primero que estuviste a mi lado y me elegiste vos, frente a todos tus hermanos. Y me atrevo a corregirme porque no planeo olvidarte. El paraíso concebido a base de olvido no es viable, la perfecta solución es la superación.
Te extraño, por lo que una repisa de mi memoria lleva tu nombre, nada más… solo te extraño.

Comentarios1

  • Ross4

    Bonita composición, es indescriptible la felicidad que experimentamos con nuestras mascotas y ni hablar del dolor que nos causa su partida... Hace cuatro años perdí a Maggy y hace un año a Tatica mis amadas perritas y todavía tengo sus fotos colgadas en la nevera y en mi perfil de Instagram, me faltan fuerzas para quitarlas... Aunque ahorita me queda un perro y lo amo no alcanza a llenar el vacío de la ausencia ... Te deseo fortaleza !



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