Walter Trujillo Moreno

TE ESPERO ESTA NOCHE EN MIS SUEÑOS. / NOS VEMOS EN MIS SUEÑOS / NO QUIERO ENCONTRARTE SÓLO EN MIS SUEÑOS.

NOS VEMOS EN MIS SUEÑOS

Mi sueño es una enciclopedia interrumpida a medio de empezar a escribir,
una enciclopedia de hojas blancas,
una enciclopedia llena de capítulos inconclusos,
una enciclopedia que nunca se terminará de escribir.
Una enciclopedia donde cada hoja,
cada estrofa, cada línea significa mi olvido,
mi angustia,
mis complejos,
mi locura.

Mi hijo,
mi querido hijo,
vi tus tres meses respirar,
vives dentro de mí.
Tu sonrisa nueva,
el profundo de tus ojos,
tus labios y nariz apenas dos pinceladas en tu rostro blanco.

Mi hijo,
estoy viejo de tanto querer ser joven o seguir siendo joven.
Me han crecido mis brazos oníricos,
de tanto intento de alcanzarte en mis sueños.
Tantas noches cabalgando en dirección de la luz,
cansado del tiempo; de beber y
comer en las tinieblas.

Hoy comprendo que he perdido todo,
extraño la silueta que no conozco,
no quiero oír sólo tus pasos,
ver como tu sombra se aleja.

TE ESPERO ESTA NOCHE EN MIS SUEÑOS.

Mi tiempo propio,
mis dimensiones perdidas,
la aguja que cuelga de mis venas llenas de poca sangre,
oxígeno que recorre fuera de mi cerebro,
recuerdos que no tiene lugar alguno,
las sombras que han ocupado mi realidad,
sueños dentro de mis sueños desvanecidos después de mis vuelos eternos.

Me siento joven,
infinitamente joven,
todo me es nuevo, tan nuevo que me estresa,
mi paz actual comparada con mi pasado es demasiado pequeña como para sentirla de verdad,
apropiarme  o
abrazarla.

Mis inicios dejaron críos,
zozobras,
problemas, (troubles)
dudas,
huecos abiertos,
memorias negativas,
ilusiones inconclusas,
veranos llenos de luz que hasta ahora viven en mi cabeza.

El fin del placer buscado,
me convirtieron en ira,
monstruo enajenado.
Ese placer interrumpido me volvió ciego,
inhumano,
perdido.
Esa perdida de mi libertad propia mía,
me volvieron esclavo,
verdugo,
indolente.

Ese placer desmedido me llevo tras los muros,
hacia la isolación, el miedo,
el negro,
el ruido del fosforescente,
la voz firme de un cerbero humano,
el sabor corriente, simple,
descolorido,
el pedazo de cielo azul/pálido/gris/verde/negro,
el cielo era eterno cuando aparecía en el techo temporal o
 en el borde final de mi ventana enana.

Un Dios joven preso en la acuarela fresca de mis bosquejos,
un  carrusel de emociones que dejo suelto día tras tarde y
noche tras madrugada.

Me busco no me encuentro,
clamo,
sollozo,
no me escucho,
no me entienden,
me miran,
me lamentan,
me odian,
me evitan,
ocupan mi lugar,
lloran mis lágrimas.

NO QUIERO ENCONTRARTE SÓLO EN MIS SUEÑOS.

Hoy he nacido.
Hoy has nacido.
Déjame al menos sentir tu perfume de niño cuando pases por mi lado.
Permíteme actualizar mis recuerdos,
te prometo que siempre estaré a tu lado,
pendiente de ti,
sin molestarte,
aunque siempre rezando para que vuelvas y
nunca te vayas de mi lado.

Por Walter Trujillo Moreno, Okt.08

 



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