Alfredo Saez

Vida en el Inhóspito hormigón.


No sé cómo cantó victoria
Si creció entre ásperos sequedales,
Hormigón, ladrillos y la roca de la noria.
Que del rocío tomó los humedales
Cigüeña fue el viento que la trajo semilla
Una pasión por la Vida su placenta
En el patio de dura loza amarilla
Donde plantó febril su reino, cenicienta.
Con tropismos botánicos buscó rayitos del sol
El tenaz arraigo de nervaduras en fila
Con las extrañas providencias del amor
Energía vital de la clorofila.
Allí quedó la pobre, trémula plantita
Sin los besos de una bella flor
Ni las espinas de una mínima inquina
-Charo-


Y quedamos perdidos en nuestras propias jaulas,
y decidimos que fueran nuestras guaridas,
pretendimos no mirar lo que está pasando afuera,
y hoy el precio pagamos
en una sociedad disuelta,
olvidamos que nuestro hogar era la naturaleza
y por caprichos del hombre
hemos hecho de la tierra mar revuelta
y todo el escombro que al tiempo se derrumbará
sobre el hombre inconsciente
todo se caerá.
Rodolfo Paz


-La Fuga-
Averiados satélites
por fatigas orbitales
norias en élites
en pampas celestiales.
Agotados de impactos
los espacios atmosféricos
giran en vil actos
sin unción de clérigos.
La ciencia de los fractales
reordenan las trayectorias
de danzas lupercales
fantasía de victorias.
Eutrofican la biósfera vital
los abusos del glifosato
enfermando la vida animal
Humanidad en desacato.
Asusta el cambio climático
real y contundente,
enmudece al matemático
sin respuestas de la gente.
Oración sacra y laica
clamando por sanación
ofrenda inútil la de Laika
que murió sin perdón.
Prepárese urgente meta
por necesidad previsible
hogar de un nuevo planeta
éxodo asaz e ineludible.



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