Rafael Merida Cruz-Lascano

NOCTURNO


NOCTURNO
Esperarás con ansias
los versos que yo escribo
buscando leve indicio
que entre líneas diga algo de ti
y buscarás como el ave desolada
que busca afanosa el trigo
volando esperanzada
que haya mies por ahí
Yo no daré jamás
¡Nunca! Aquellas migajas sin aliento
que con envanecido sentimiento
tu cariño tiró para mi
Porque cuando te amé
mis solícitos brazos extendidos
con el desprendimiento más rendido
se dieron para ti
Fuiste el lirio dorado de mis prados
un semidios en altar perfumado
el ángel más hermoso
que pasó por aquí
¡Ay porque así no me hayas tú querido!
Yo si te he dado ¡Mi alma de rodillas!
Suplicando con lágrima a la vida
que fueras para mi
Y yo nunca lo he dicho
y siempre lo guardé en mi silencio
pero tú si, sentías mi secreto
al nadie amarte así
Que si algo te pasara
quisiera tu lugar tomarlo
y envuelta en el crisol de tu mirada
escuchando tu voz imaginada
morir... morir por ti
...………………………...
Beatriz Vicentelo
Derechos Reservados
NOCTURNO
Parodiando a:
Maria Beatriz Vicentelo Cayo
Poeta Peruana
Que tristes son las ansias mías
espero tus letras, yo lo digo,
no es que esté sin oficio
tu versar, es escuela para mí
y mejorar, lo por mi creado
pues lo tuyo en como el trigo
oro puro, que tienes heredado,
y envidian, las letras que parí.
Seguro estoy, no pararás
y eso me llena de contento,
expresando tu sentimiento
tu inspiración en mi sentí.
A mi musa también llamé
sacando mis poemas escondidos
presumo, que malo, malo, no he sido
y este nocturno escribí.
La parodia es halago, por todos lados
es florido, eso queda sentado
y como del cielo, es luminoso
da felicidad… yo lo viví.
Tu versar para mi es el preferido
por lo que das, por eso es que brillas
con nostalgia a leerte nos convidas
“Ese honor es para mí”
Citar tus rimas no es capricho
lo que expresas yo reverencio
pero siempre cumplo lo que prometo
por lo que género, fondo y forma uní
cuidando que nada sobrara
y dándole garbo del nardo
felicitar tu obra soñada
en especial, para quién fue creada
y que moría… moría por ti.
.
Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano
Guatemala, C. A.


La noche, cómplice de mis fugas,
tras el amor secreto,
que me espera a oscuras,
y al llegar a su alcoba,
por lo rápido, ya desnuda,
la abrazo con ternura, fusionados sin cordura.
De repente se escucha
el ruido de la amargura,
tal vez sea su marido
y una puerta suena
y genera más dudas.
Nos despedimos,
no sin antes sentir su hermosura,
trémulos en el éxtasis,
y en pleno clímax,
eyacula mi premura,
salto la ventana
y vivo en carne propia
el peligro de la aventura.
Ya fuera, la noche en su cadencia
me invita a descansar
en el jardín de la vida,
mi corazón palpita a gran velocidad,
la misma que se logra con la felicidad
de dos seres que se aman hasta el final,
porque ella está sola,
sin el verbo amar,
y tengo que colmarla con mi virilidad.
Oh que nocturna y apasionada locura,
la que en cada encuentro
hace de mis sentimientos
una dosis de terapias que en mi enajenación,
me calman y me curan.



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