franklin blanco

Por un beso

Mil monedas fue tu pago

cuando quise darte un beso,

año y medio estuve preso

como un niño viendo el lago

pero ansiando algún regreso.

 

No te culpo ni me engaño

pues al fin vencí tu enojo,

sobre el suelo va mi antojo

dando tumbos todo el año

como un falso lienzo rojo.

 

Sé que yo perdí la calma

cuando el sol quemó tu llanto,

pero Dios tendió su manto

hasta el pie de aquella palma

donde vuelve a mí tu canto.

 

Hoy te miro y muy deprisa

vas dejando el tibio suelo,

huye al mar o ven al cielo

donde pueda oír tu risa

tibia y blanca como el hielo.

 



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