arau calquin poza

En el borde de mi precipicio

 

Desde el final del horizonte inalcanzable

Se vislumbra una pequeña parte de ti

Que no quiere marchitarse en los otoños andinos de la muerte

 

Trato de alcanzar ese brillo impotente

Que me llega…me da gracia,

Me atormenta y congela mi ideal inconsciente.

 

Luego tu voz afila los canales auditivos de mi ser

Penetrando a desmedro el placar fino del silencio inerte

Como sombras en las oscuras y borrosas imágenes que tengo de ti

 

Mis manos se quietan, ni el correr de mis venas

Aceleran el acto pacífico de mi aliento vespertino

¿Cómo aclarar nuevamente mis nublosas gafas

Del abismo lodoso de crepúsculos amarillos?

 

¿Cómo tocar las estrellas con una mano

y con la otra abrigarte del frío?

¿Cómo decorar tu jardín si mis manos brutas

Corrompen hasta el pétalo de una rosa?

 

¿Quién es más consecuente que yo mismo, bruma tranquila

Sol del candente septiembre, aguijón de avispa rebelde?

 

¿Por qué me miras con cara de arrogante?

Ah... ya sé… tú la princesa yo tu sirviente

Ellos nos miran y tu mirada al piso de repente

 

¿Qué tiene de malo que me quieras?

¿Qué tiene de malo que te ame?

¿Qué tiene de malo que nos miren?

 

¿Acaso no fuiste tú la que dijo que me olvide?

Ah… ahora todo lo recuerdo… te esperaba a ti

Sin que tú supieras que yo estaba ahí… luego tu de la mano

Con el que cambió mi amor por tu hermoso anillo.

 

Comentarios1

  • joaquin Méndez

    Bonito y elocuente poema, o queja, de despecho
    O de abandono, que queda impreso en el recuerdo
    Y el vacio de aquel a mor que se esfumo, como el humo
    En la mañana, lento… y doloroso… recuerdo.
    Que oprime al corazón. Que no quiere perder su otra mitad.
    Me gusto a migo. Un saludo.



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