Hector Augusto Cuestas Venegas

Muerte, óyeme

Tú, rostro turbio, faz antónima de la vida,

que exhibes tu sonrisa siniestra y silenciosa,

oh, lóbrega estampa de la capa y la guadaña,

que gozas con criaturas que te temen y te huyen.

 

Si bien sabemos de tu visita inexorable,

no nos intimides con tu aspecto desafiante,

escóndete en tu nicho y mastica tus proezas,

y deja que tu vientre digiera tantas almas.

 

Si es tan ancha el ansia de devorar nuestro cosmos

agarra tu tenedor y pincha la codicia,

engulle ya el odio, la traición y toda envidia,

trágate toda esa boñiga para saciarte

y aporta algo a este mundo impúdico y putrefacto.

Hazlo ya, muerte. ¡Y préstame tu hoz para ayudarte!

Comentarios3

  • Tokki

    Una mirada para torcerle la mano a la pelá
    Todo podría ser peor, y posiblemente así sea
    En el más triste escenario uno encuentra la paz cuando se ha salido de él porque si lo ha pensado bien, la realidad podría no resultar tan brutal como lo pronosticado
    Saludos

  • Hector Augusto Cuestas Venegas

    ¡Al final del túnel, uede aber una esperanza! Gracias.

  • Hugo Blair M.

    No te había leído, y ahora que lo hago veo que poetizas muy bien; en este tiempo no es fácil encontrar poetas de calidad, escriben cualquier cosa y no se toman la molestia de trabajar el poema.
    Me agrado mucho el poema.

    Felicitaciones

    • Hector Augusto Cuestas Venegas

      Muchas gracias por esas palabras tan alentadoras. Estoy en esta página desde hace varios años, pero llevaba un tiempo largo sin volver a participar. A veces se trata de congelar la inspiración o más bien queda eclipsada por los afanes de la vida cotidiana. Estos tiempos han servido para reflexionar y sentir en profundidad cuán humanos somos. Aunque también escribo poesía libre, me gusta muco el soneto. Bueno, otra vez gracias y saludos desde Fusagasugá.



    Para poder comentar y calificar este poema, debes estar [email protected] Regístrate aquí o si ya estás [email protected], logueate aquí.