Sandro Tovar

La locura de mis noches

Tremenda oscuridad del día, eso es la noche, la que acompaña al ebrio que hay en mi, me llama desde siempre, con sus lenguas dormidas, dentro de los muros que todo lo guardan. Es la noche que te oculta sin que sepas que ando tus caminos y llego cerca de ti y tus adentros, allá en tu casa donde duermes.
En mi existe un sentimiento que llega durante la noche, es tu recuerdo y en el todo esta oscuro, todo late por ti, sea por el frío, sea por esta soledad, pero siempre contigo, cerca de ti.

Hay noches donde tal es la bruma, que desconozco tus rumbos, y me pierdo doblando una esquina, de modo que parto sin mirar siquiera tu calle, la noche avanza lenta y sigilosa rodeando mis pasos en ese andar de vagabundo, en la solitaria avenida de apagados llantos, de interminables sufrimientos, finalmente te extraño, sin siquiera conocerte. Sin saber tú nombre.

La noche apaga el día, la luz en la que duermo callado, escondido lejos de todo, lejos de ti, esperando, soñando, ahí mis ojos de quererte tanto no ven ni sienten tu presencia ajena. Cada noche que pasa soy mas sombra, me pego a las paredes de las calles solas, a veces flotando, o tal vez gimiendo un quedo llanto que te busca siempre, todo aquello que encuentro tirado conmigo llevo, y lo escondo hasta saber si acaso era tuyo. De los ebrios como yo que deambulan solos buscando un amor, un mañana de silencios apagados, nace la desdicha de quererte de contemplar tu belleza calculada en cada trazo de naturaleza mágica. No he de irme lejos, ahí estaré siempre, si miras bien, a través de la noche, notaras quizá, que te espero afuera, en el frío que no tiene clemencia de mi cuerpo marchito, tal vez tus ojos me reconozcan lejos, o quizá y las luces que zumban sobre mi cabeza cual saetas buscando carne y muerte, me alumbren un poco y veas mi rostro débil, sin vida, de una existencia perdida y trémula. Cada noche habrá alguien afuera con amor, alguien que soy yo rondando tu calle, azotando el piso que te vio pasar de día, y no me dice nada.

Cada noche nace una esperanza de amor y entre las sombras que cobijan el alma de un perdido, espero, nazco, y me llevo los escombros de tu calle desolada, y con todo eso formo el universo, abundo en las estrellas y comparto la idea de tenerte cerca, en esta locura, en la noche que callada espera a que regrese el sol.



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