Kléver Eduardo Jimbo Paladines

Texto vacío DR

Que difícil es luchar contra esas ganas de escribirle a alguien que quieres y que recientemente se marcho de tu vida. Tan difícil es dejar de pensar en ella por un instante, olvidar las caricias y esas maravillosas noches que la hacias tuya, que su cuerpo encajaba perfectamente al tuyo, que sus pechos fueron testigos de placer y amor desenfrenado, ver el abrazo de sus piernas en tus caderas y sus pies levitando con tenues sonidos de placer. La ves, la contemplas mientras lo haces, mientras te adentras en sus entrañas, mientras su rostro pide besos, y sus gestos despilfarran locura ardiente. Es tan perfecto, hacerla tuya y que tu seas de ella, se siente irreal, te sientes en el cielo, quieres que no se acabe, quieres vivir dentro de ella, quieres observarla desde su mirada y luego piensas en la forma de su ombligo, tomarla por la cintura y sujetar sus manos, sientes que te faltan brazos para acariciarla. Pues si, quieres besarla completa y tocarla en todas partes, te parecen perfectas sus uñas, sus pies, sus piernas, te preguntas como puede ser tan bella y no logras responderte. Solo sabes que al momento que su cuerpo se esfume, la vas a extrañar mucho. Y llega ese momento, pero siempre queda el recuerdo, ese recuerdo que te carcome el Alma, por qué a más de su cuerpo, la querias tanto. La llegaste a querer tanto que dolía cuando se marchaba. Y sigues pensando en ella, en por qué ya no está contigo. Te justificas diciendo que todo pasa y el tiempo lo cura, que ya vendrá alguien más. Pero no es así, se metió en tu mente y no la olvidas, quisieras no haberla conocido para borrar el recuerdo, ese recuerdo que dije que te carcome, porque no sabes ahora quien lo estará viviendo. Y así solamente esperas que el tiempo lo cure, que las heridas sanen, y quizá escribas y describas aquellas bellas noches, quizá quieres aparentar que no la querias, pero en el fondo sabes que tu vida sin ella no es vida.
Entonces viene lo grave, de pronto la ves en linea. Y una vocecita te dice que le escribas, pero también otra parte te dice que no lo hagas, y te confundes, te estresas, comienzas una lucha por saber que hacer en ese momento, siempre quieres escribirle, siempre quieres saber de ella, te vuelves tóxico retorcido por simplemente pensarla, tu locura crece y nadie lo sabe, te pones depresivo pero sonríes a la vida, tienes ganas de olvidar todo y alejarte. Te dan ganas de llorar y contar con alguien, explicarle todo lo que te pasa, de llenarte el cuerpo de alcohol, y con ese pretexto llamarla, te da miedo si responde o si no lo hace, te encierras en un mundo de angustia y Soledad, de pensar que nadie está contigo, que eres como vacío, que se olvido de ti tan fácil, que solo fuiste un desliz del momento, que quizá jugo contigo, que no tiene sentido pensar en ella. Analizas tu vida una y otra vez esperando una respuesta, luego te das cuenta que así es la vida, que esas son tus cartas que te da el destino. Que ya te olvidó y no quiere saber que pasara contigo, que se acabó y que solo debes seguir con la pena en el Alma y las ganas de volver a escribirle. Y esas ganas jamás se Irán, solo se mantienen escondidas, hasta que te atrapan y escapan en un Hola, y se quedará así, como un saludo sin respuesta, como haberle escrito al aire. Se quedará como texto vacío, y quizá mejor fue haberla Guardado dentro de tu cabeza y jamás haberle permitido que salga a flote. Pues bueno, así pasa y borras el mensaje para olvidar que no te contesta, preferirías vivir con la idea que algún día te escriba, así de la nada, que tu recuerdo la llamé,  que tu corazón se haga escuchar en el de ella, pero te aferras a cosas imposibles, y así continuas por qué sin ella, es como ese texto vacío. No puedes, sientes que la vida te ahoga,  sientes que la nada te envuelve, te sientes vacío y la depresión te carcome.



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