Roel Ybañez

Relatos de una noche II

Tengo un dolor que me acude, me habita y me desorienta de la realidad que la vida puede darme con todo y sus mentiras. Porque es mentira que no estoy muerto, no quiero aceptar una realidad en la que mi único propósito sea el de pasar desapercibido, pero mi apariencia y mi nombre totalmente olvidable no tiene otra opción que la de escaparse de la punta de la lengua de las personas, es ahí el centro de mi bronca, es por eso que he comenzado a escribir pequeños soliloquios tarde por la noche y a la orilla de la cornisa de mi casa, pienso que es momento de poner punto final a esto, para ir a fingir que estoy muerto, porque desde ahora no existo.



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