Antonia Ceada Acevedo

Infinito

Por las rendijas de mis persianas entra el alba y una brisa atlántica me besa para despertar.

Una idea fija se posa en mi mente; escribirte tratando de poner vocablos a mi intención, y por supuesto sólo puedo empezar de esta manera:

Te quiero mucho. Te quiero con legítima insania, sin época ni dimensión, sin apariencia ni magnitud, te quiero de  la forma  más sublime que se pueda querer a nadie, hasta llegar  a ser  el más alto templo  de mi religiosidad. Te quiero tanto, en tantos tiempos, que es imposible querer a nadie más…todo mi aforo de cariño, lo voy a gastar en ti, tanto es así que será infinito.

Es bellísimo mirarme en ti, y aún no puedo comprender como he podido conseguirlo. Recuerdo el día que te conocí, los dos coincidimos de rojo y negro, pero no fueron los colores con los que encajamos lo que me envolvió, si no esa mirada primera en aquella tarde gris, tu revuelto pelo escarchado, y te aseguro que no se puede estar más cerca de  tan  entrañable conciencia.

Esa paz entre lo que has deseado y has encontrado y esa especie de gaviota que encuentra  en su playa la libertad, paseando por las calles de tus ojos, lo recuerdo como algo tranquilizador…fueron aquellos días de desnudarnos el alma al sol, por los parques,por la música, por los "baretos"  de bohemios, donde solíamos vernos, por las luces tenues de las farolas del puerto, de besos, de cosquillas en las manos donde conseguí  más valentía como mujer (ya sabes la historia)

Ahora tengo la alegría, la felicidad, la razón, la convención de que la espera no ha sido en vano, que tengo tu presencia proyectada al futuro, sin remedio, hasta el resto de mi vida.

No sé por que, o tal vez si lo sepa, pero tengo la sensación de ser la ganadora en este último capítulo de mi historia, donde nunca se forzaron los principios, donde  la naturaleza de las cosas debía suceder, de que esta era la causa, y de amar, siempre, al mundo.

Valió la pena llorar, sufrir, decir bienvenidos y adiós, conocer y darme cuenta que no eras tú. Valió la pena aprender a tener paciencia y a desear los sueños con todas las fuerzas.

Te encontré, y hoy, así, me quedo con tu nombre para retenerlo en mi libertad.

 

Antonia Ceada Acevedo

 

Sin destinatario

Comentarios1

  • gaston campano

    Configurar una romántica ilusión significa que el pensamiento de la poetisa vuela en el campo de lo posible, ya que esa musa sale a volar en la pluma que acoge con gracia verdadera ese sueño inolvidable, me gusto enredarme en tus letras.
    Un beso ideado.



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