Surange

Mil perdones

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Ya van, prestos a besar una mano,
ya van, miran y caminan derechos
con devoción en cerebros barbechos
y la lumbalgia del buen cortesano.

Ya vienen con espíritu lozano,
relajados, con alivio en sus pechos,
con semblantes que lucen satisfechos
en un habla que canta casquivano.

Van y vienen, buscando cada día
pagar con corazones impotentes,
pues su felicidad vive alquilada.

Van y vienen, y buscan la homilía
que pide mil perdones complacientes,
mil perdones, por no haber hecho nada.

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Su..

 

Es el perdón muy hermoso,
su fortaleza y coraje
es un valor con lenguaje
por necesario y virtuoso.
Es un acto muy valioso,
nunca su acción fallece,
con humildad nos ofrece
una forma de doctrina
que brilla con disciplina
y que siempre permanece.

Morando en el corazón
es la aptitud imponente
que normalmente no miente
cuando forma una oración.
A veces, es conclusión
derivada de una pena,
a veces, es una escena
para donar humildad,
a veces, una verdad
que nos rompe una cadena..

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Hoy, he venido aquí a verte, a sentirte,
a la que fue tu venerada ermita,
tan pequeña solitaria y bonita.
A ella, regreso de nuevo a buscarte.

Buscarte, en esa recogida nave
y en sus luces con penumbras románicas.
A recordar tus plegarias nostálgicas
y escucharlas en ese eco tan suave.

Buscarte, entre las paredes tranquilas,
donde viven majestades de tronos,
donde los semblantes de sus iconos,
podían humedecer tus pupilas.

Aquí, entre silencios de ensoñación
con tus queridas vidrieras doradas,
donde ofrecías a Dios tus miradas,
aquí, he venido a pedirte perdón.

Perdón, por no comprender tus señales,
provocando llantos y desconsuelos
que quitaban las alas a los vuelos
de dulces ilusiones celestiales.

Perdón por esos dolores causados
en sinceras y sanas devociones
que pintaban todos los corazones
con colores de cariños sagrados.

Perdón por dejar impresa una historia
que despreciaba los mágicos sueños,
y aquellos simples preciados empeños
que buscaban sentimientos de gloria.

Por convertir tu calor en un hielo
congelando esperanzas y pasiones.
Hoy aquí, te ruego que me perdones,

por haber abandonado tu cielo...

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M. I. 

Comentarios1

  • Carlos Armijo Rosas

    Interesantes vuestras letras seƱoritas, muchas gracias por sus buenos aportes

    • Surange

      Gracias Carlos.



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