Jorge Giovanny Brindis Rojas

Un árbol vagabundo

Un árbol vagabundo se mueve sin descansar, convencido que su sol siempre allí estará

Observa la luna imponente emerger, convencido que a ella jamás la ha de tener

En su camino nunca solo esta, las estrellas le siguen brillando a su compás

Mas la tierra en la que vive no lo quiere más.

 

A la luna un día intentó alcanzar, pasando los años sin nada lograr

Corriendo y saltando las estrellas perdió, pues sin darse cuenta con sus raíces las aplasto

Ellas sensatas cesaron su pregonar, pues con su brillo y su cantar un árbol nunca las iba a notar

Volvieron al cielo y no dijeron más.

 

La luna escurridiza, vanidosa y perversa, contempla el escenario con gran sutileza

Aborrece ese árbol y le teme al sol, sin embargo ella pregunta ¡¿Quién podría brillar como yo?!

El árbol cegado, ignorante y tunante, responde “no hay nadie…” responde “no hay nadie…”

La luna se ríe y nunca más su mirada volteo.

 

El sol solo escucha y en silencio lamenta, se extingue su llama y ya no calienta

La luna se apaga y la tierra se congela, un futuro merecido del que su realidad no comprenda

Sus hojas se secan y sus raíces se quiebran, dejando entre dicho “que vida, que pena”



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