J.R.Infante

Aunque mi amor no traspase



Aunque mi amor no traspase

más allá de tu umbral

y de tu falda ni un pliegue

se arrugó con mi aliento,

los cipreses me indican la

constancia de Eolo y un verdecillo

se atreve a hacer nido en sus ramas.

En tu vientre dos rosas cicatrizan

la herida y una lucha marciana

mantiene en vilo el joven hombre

que engendré algún verano.

Yo no aliso los hombros que

esconden la ruborosa tiranta,

ni me pongo al volante

de tu auto gris plateado. Mojo

en la tinta mi pluma

y acomodo los versos a lo ancho del papel.

¿Arrancarán de ti un rictus

o morirán

como tantos, apolillados de horas?

En los brazos de una hornilla

fue tostándose mi voz que unté

con ansias a mi canto. Anidaron golondrinas

en el dintel de mi puerta

y marqué a diario tu número

para iluminar mi cara.

Yo no figuro en tu agenda

subrayado en amarillo, ni tu móvil

cosquillea entusiasmado a mi llamada.

Ronronean los pasillos, enfebrecidos

mientras los perros ladran.

 



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