Manuel Meneses Jimenez

DICIENDO.

 

Me supongo que existió ese tiempo en que las cosas no tenían nombres, como se lee en los primeros párrafos de la novela "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez, Gabo, y que luego a todo se le fue inventando y poniendo un nombre para así hacer saber de ellas; ocurrió así, por ejemplo, con la palabra femicidio: no existía esta palabra pero sí el hecho e incluso el problema, lo que no existe aún es la solución.

-----------

Los que saben dicen que el arte es la expresión del pensamiento, lo que éstos creen que sienten y por lo tanto dicen de aquél; lo es de una época, de un tiempo, hechos con los medios propios de ese pensamiento. Hoy, en estos tiempos, el arte está no solo en decadencia sino también en un estado de desinterés, se nota en que las academias de pinturas cierran por falta de alumnos (donde yo vivo hace 20 años habían 8 hoy solo queda una; habían siete salas de exposiciones y ventas obras de pinturas y arte y hoy no hay ninguna; habían otras materias de aprendizaje y hoy apenas queda nada).

-----------------

Algunos no lo sienten, otros no lo ven y otros lo provocan y a la vez lo ocultan: Se nos disciplina a través del miedo; así el mismo mecanismo que ha creado tanta abundancia, de lo que sea, es el mismo que también ha generado necesidad.

--------------

La escritura de una minoría problemiza y a la vez denuncia todo esto que tenemos y que esta sociedad ya aculturizada no ve ni sabe resolver. Cuando de lo que vemos, leemos, escuchamos, sabemos, compartimos no nos genera reacción alguna es que ya estamos muertos, no importa que nos entierren dentro de veinte años, ya estábamos muertos.

-----------------

Una gota de tinta escrita puede dar para mucho si supiéramos cuál es el contenido de lo que ha generado esa gota.

Manuel Menéses.

Comentarios2

  • Gabobar

    Muy de acuerdo Manuel. Muchas veces el mensaje no se recibe porque el lector, el receptor, solo quiere oír determinadas cosas, es decir está entre los "muertos" que tu llamas. Otras veces son problemas del escritor, el comunicador, por la diferencia entre lo que quiere decir y lo que con su palabras expresa. Incomunicación...

    • Manuel Meneses Jimenez


      Totalmente de acuerdo y además en todo. En la mayoría de los casos, y esto es un problema de comprensión, el mensaje, lo leído, no se entiende por escasez de conocimientos acerca de lo que se lee; por desinterés o por un interés ajenos. Muchas personas de las que escriben, y que de inmediato se tienen así mismas como escritores/as, apenas saben por qué y para qué escriben y solo buscan eso: leer determinadas cosas que les sacien el ego.
      El escritor, el de verdad, apenas tiene problemas; si acaso ése de pretender de manera forzada ser entendido por todos los que le leen, este problema empieza, creo yo, cuando el escritor - el escritor de ocasión -, escribe pretendiendo ser aceptado sin más, cuando se convence que el escritor tiene que escribir para alguien concretamente. Mi opinión es que la persona que escribe para otros acaba frustrada porque es imposible satisfacer el interés de todos; peor que esto es escribir para un poder político imperante, establecido.
      Gracias por su opinión Sr. Gabobar.
      Manuel Menéses.

    • Esteban Mario Couceyro

      En los tiempos, se acumularon las palabras..., todas fueron dichas y hasta algunas, se escucharon...
      Qué puede uno crear, si ya lo hicieron otros...
      Dicho esto, solo cabe el silencio, esa penumbra que se hace absoluta oscuridad y la angustia del aire ausente.
      El arte, es el reflejo del artista en el espejo del observador.
      Nuestra sociedad es así.
      Un abrazo.
      Esteban

      • Manuel Meneses Jimenez

        Su comentario envuelve la palabra, y dentro de ésta la imagen, de eso que llamamos filosofía de la vieja, de la ya oculta, escondida y hasta relegada; es por esto que tiene, su opinión, más valor. Las palabras se acumularon, se guardaron y hasta fueron presas por aquéllos que de seguro sabían del poder de éstas como defensa de los más débiles: es el valor real de la palabra.
        En el silencio se guarda y a la vez se dice todo; es el silencio el que nos descubre el verdadero sentido de lo que pensamos, de cómo actuamos.
        Se agradece su comentario Sr. Couceyro.
        Manuel Menéses



      Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.