Poeta 357

Carta para mi hijo

Estas letras son para ti, amado hijo mío

No puedo pelear tus batallas, no me está permitido

Pero puedo enseñarte, lo que un viejo lobo

Ha aprendido.

 

No existen, fórmulas mágicas, ni cuentos, ni hechizos

Y en la religión solo vas a encontrar, el vacío

Y si buscas al creador, debes hacerlo pensando en el infinito

En el basto universo, y no, en los hombres, que se extinguen como el viento pasajero.

 

Llegara el momento en que te encuentres solo;

Y no debes culpar a nadie, porque así tiene que ser

Cuando eso pase, cuando estés solo en la batalla hasta sentir desfallecer

Recuerda que esa prueba es solo para los grandes, y que solo significa

Que debes crecer

 

Que, como la poderosa águila, debes cambiar, debes volver a inventarte

Y así hijo mío, es como un hombre crece y se hace fuerte

Se re inventa, renace y parte de él muere

Así serás cada día más fuerte, cuerpo alma y mente.

 

No pierdas tu tiempo, en religiones, en mitos, ni tonteras.

Cultiva tu alma, con acciones, que salgan de tu corazón.

Abraza, sobre todo, el honor y la razón.

 

No está en quien reza mil oraciones, ni el que enseña un sermón.

Esta Dios, en quien da de comer el hambriento, en quien calza al descalzo

Y da resguardo al que teme.

 

Eres fuerte, y pronto lo seres más, lo sé por qué parte de mí, vive en ti

Y así como todo tiene un propósito en el universo

Tu fuerza también lo tendrá

Te encarezco hijo mío, no sigas el camino de los malvados, ni de la vanidad

Se fuerte para ti mismo, y para ayudar a los demás

 

Existen en este mundo, lobos, ovejas, y perros pastores

Y como cada uno de ellos, cada quien, tiene su linaje

Los lobos, son los que son malvados por naturaleza, su esencia es alimentarse de las ovejas

Las ovejas, son los que, por mas que quieran defenderse no logran hacerlo, no se los permite su naturaleza

Tu eres un perro pastor, ese es tu linaje como lo es el mío, y los que estuvieron antes que yo

Usa tu fuerza con inteligencia, cuida de ti y de las ovejas, con instinto feroz.

 

No te quedes, donde naciste, por más cómodo, que eso fuera

Busca siempre el horizonte, aprende de todo

Aprende de los lugares aprende de otras gentes

Vive intensamente, los días se queman y desparecen

Vive, busca tu lugar, y mientras lo hallas VIVE…

 

Antes de morir mi hermano, me dijo, estoy complacido

Porque cuando volteo y veo el camino recorrido

Me doy cuenta lo bien que he vivido.

 

Que esa sea tu verdad, como lo es ahora, para mi

No dejes que el tiempo te arrebate los días sin haberlos vivido

Que, al voltear tu mirada, sea largo el camino recorrido

 

 

Debo hablarte del amor, y en esto me tomare mi tiempo

Pues puede ser el amor tu aliado, como también un atroz enemigo

Lo encontraras seguramente a lo largo de tu camino.

Pero déjame enseñarte hijo mío

 

Aprende a amarte a ti, eso es lo primero

Aprende a quererte, a crearte, a moldearte, aprende a amar tus sueños

Aprende a perseguirlos, pon tu amor en ello…

Entonces y solo entonces estarás listo, para compartir el viaje

Con quien tu elijas, y solo a si podrás dar

Pues la razón dicta, sino tengo… No puedo dar.

 

Por lo demás te he enseñado, a amar a Dios.

Que siempre sea el principio de tus propósitos y metas

Y nunca lo confundas con religión.

Ama su ley, vive bien, abrázate a la oración y a su perdón.

 

Para Santi

Hector Juan Seballes



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.