Amalia Beatriz Arzac

Afuera llueve

Afuera Llueve

 

 

Escucho el rugir del viento
trayendo el quejido plañero
de los álamos del río.
Luces fulgurantes iluminan
la noche dándole una
impronta de radiografía,
mostrando a los ojos
paisajes fugaces e irrepetidos.
Primero la calma...
luego el destello y
el ensordecedor presagio
de la cruel tormenta
de una noche lenta .
En mi cama encuentro
abrazo y abrigo...
un manso reposo de penas y olvido.
Detrás de mi puerta,
tras la indiferencia hostil del clima,
un viejo, una niña y un mendigo
se abrazan a cartones
de un húmedo destino.
Buscando un reposo imposible
de sordera y olvidos.
¿Quién puede elegir ese destino?
Las determinaciones de
otros son la propia causa.
Indiferencia de muchos
que nunca mojaron sus plantas
viviendo destinos casuales
donde no determinaron nada.
Y yo...
con el vaso de leche, 
sólo miento sosiego a mi alma.

 

 

 

A.B.A. 2017 ©

Amalia Beatriz Arzac

Buenos Aires - Argentina

 

Comentarios4

  • alicia perez hernandez

    n mi cama encuentro
    Abrazo y abrigo...
    Un manso reposo de penas y olvido.
    Detrás de mi puerta,
    Tras la indiferencia hostil
    Del clima un viejo, una niña y
    Un mendigo se abrazan a
    Cartones de un húmedo destino.
    Buscando un reposo imposible
    De sordera y olvidos.
    .....................................................
    CUANTO QUISIÉRAMOS IGUALDAD PARA TODOS A VECES NO ENTENDEMOS PORQUE YO TENGO Y AQUEL NO TIENE , DEMOS A OTRO Y OTRO A OTRO Y ASÍ LOGRAREMOS VER CARAS FELICES. ABRAZOS POETA

    • Amalia Beatriz Arzac

      Alicia Perez Hernandez, es así, se trata de nacer con estrella o estrellado. Pero siempre algo se puede hacer

    • Chus Castro

      Muy bien, pibuca. Me gusta

    • Dalthom

      Y yo... con el vaso de leche,
      solo miento sosiego a mi alma.

      Versos de hondo sentir humano. FELICITACIONES Amalia.

    • Luis Alberto R

      A menudo, tras los ojos de una ventana segura y la niebla dulce de una bebida caliente, la consciencia mide los temporales crudos de la naturaleza, efectos ciertos de una causa incierta, cuando sacuden de inhumanidad los desposeídos en algún lugar. Y nos cubre una esquinita del manto de culpa. Bello poema, Amalia. Saludos.



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