Asklepios

Tú, que rendiste al firmamento

Tú, que rendiste al firmamento

su oscuridad, su alegría…

Tú, que defendiste las libertades del aire…

el honor de tus palabras…

Hoy, ¿por qué has de temer que esos, tus labios, existan?,

¿por qué ese dudar, esa inquietud por

todo lo dicho hasta ahora?

Ser fiel a uno mismo es criticable con suma

facilidad sin, para ello, tener razones o argumentos.

Hoy en día, a quien más, a quien menos,

a todos nos encanta desdeñar a los demás.

Descalificar se valora mucho más que poner

en valor lo que sea, sobre todo si es algo ajeno

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