Kanade

16 de diciembre

16 de diciembre. Todavía.

 

A veces tengo la sensación de que te extraño.

Miento. Lo hago. Tengo la certeza...

Sé que es estúpido porque al fin y al cabo siempre fuiste causa de dolor más que de alegría. Pero bueno, es sabido que no hay lógica en algunas cosas. Y ese fue mi error.

A pesar de todo, no puedo evitar darle vueltas y lo sigo pensando, cuestionando. ¿Por qué? ¿Por qué extrañar lo que nos lastimó? ¿Se puede ser tan estúpido? 

Ni siquiera puedo entender bien qué es lo que extraño. Y trato de empezar una enumeración que nunca termino porque mis pensamientos se nublan de sal.

Será acaso que extraño que me leas... La verdad ya no sé si me gustaba tu voz o no, pero sé que calmaba mucho. Todavía puedo escucharme diciéndotelo. Y todavía me acuerdo de vos diciendo, corrección, mintiendo que nunca podrías olvidarte de mi voz, de mí.

Jaja. Qué estúpido puede llegar a ser uno a veces...y creer boludeces. Tanta ceguera voluntaria. Ceguera feliz. O bueno, empapada en la pseudofelicidad.

Me dá pena. Pensar que nunca voy a saber el final de ese par de libros. Pero no sería lo mismo si los leyera yo. Y dolería más. Nada que hacerle.

Jugar, joder, hacer bromas, hablar de cosas que nos importan, pasarnos música, compartir... Etc., etc., etc.... En fin. Cuánto sinsentido junto.

Ya no tengo nada. Pero seguís con vida en mi memoria. Y no quiero.

Evito cualquier tentación que motive un recuerdo. Y así ya casi no miro el cielo, ni salgo a correr para no ver esos pájaros, no escucho más esa banda, no leo mas poesía.

¿Cuánto tiempo más tiene que pasar? Me quiero curar de vos. Sigo buscando el antídoto.

 

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.