José Luis Barrientos León

Aida Ausente

 

El remanso de una voz tenue, sutil como aliento de esperanza

Tus palabras simples que transporta el viento

Y solo queda en mi interior espacio para tus ojos

En los rincones de mi alma se atesora tu rostro, encendiendo el sol de cada día

 

He guardado como ofrenda a tu mirada

Mi silencio, la ausencia y los sueños en la noche inmensa

He guardado tu expresión, tu figura augusta, tus grandes ojos fijos

La luna en tu cielo, como verdades impasibles, piadosamente calladas

 

Se ha ocultado tu nombre en mi memoria, como sueño lejano

En el desamparo de mis ilusiones, surge el vocablo y tu voz ausente

Para llevarme a tu encuentro, cálido, como sol naciente

Para llevarme a tus ojos que no me miran, ocultos entre las sombras y el recuerdo

 

Guardaré tus sonrisas, entre paisajes y veredas

Con la visión de tu encanto recorreré los caminos

En la profundidad de tus ojos reposaré mis cansancios

Y en la quietud de tu alma abrigaré mis anhelos



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.