José Luis Barrientos León

Soy quien era

 

En la orfandad de mis años, las memorias son caricias en el aire.

Evocaciones piadosas, olores que se respiran como renaciendo.

Fugacidades, desvaríos, que surcan la esfera para volver a ser joven.

Esplendor de la dicha, como un poema a la vida.

 

¿Dónde acabará este viaje, en que paisaje terminara el camino?

He pregonado la luz, he proclamado el canto.

He asumido la gracia de propalar los amores.

He vivido a la sombra de la pasión sin favores.

 

Qué recordarán de mi viaje, acaso la entrega, el valor, el coraje.

O la mano extendida renaciendo contigo.

Acaso al amigo, que ha vencido el olvido.

O la intrepidez derramada para vencer los quebrantos

 

He reconocido mi humanidad, fugaz, perecedera

En la inclemencia del tiempo he forjado la templanza

He asentado el deseo de vivir sin censura

Y en la quietud de mi alma, vuelvo a ser quien antes era

 

Niño quizás, adolescente, quimera

Joven que, al amar, fue entrega y espera

Hombre que, al brindar, encendió la luz y la hoguera

Provecto que al encanar es realidad, es voz, es poema 

 



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