ENRIQUE HORNA

XIV

Nunca me faltes

Ni en la partida

Ni en cada silaba

Cuando pronuncio tu nombre.

 

Nunca me faltes

Ni en el sueño

Ni siquiera en la tormenta

Cuando el sol aún no ha llegado

Ni en la hora de la oscuridad

Cuando la esperanza es un anhelo.

 

Nunca me faltes

Ni siquiera en la distancia

Cuando el silencio es una brisa

Jugando a la penumbra.

 

Nunca me faltes

Ni en los días de llantos

Menos aún cuando el dolor es intruso

Ni en las cuevas del desamparo

Nunca te irás, ni siquiera

Cuando yo ya no esté contigo.

 

EH                              



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar [email protected] Regístrate aquí o si ya estás [email protected], logueate aquí.