Jesús Oscar Ugalde

Desaparición telógena

Eras el encantó que pesó en mi cabeza,

eras negrura, finura rutinaria el estilizar tus crecidas andanzas,

eras múltiple y ensortijado, eras la punta, eras el premio, eras vital, eras fuente renovada.

 

Remanente humano, exigua fortuna te perdiste, para siempre.

Recuerdo de tu gota infausta.

Te fuiste tan difuminando, como en años notorios envuelta soledad.

Por más que supliqué tu bendita tempestad negra, delgada y espiral.

 

Hasta de chanza blanquearon tus restos lindantes,

allí, a la luz exhiben platinada suerte y burla.

 

Desaparición, maldito presagio envolvió pérdida celeste.

Ahora nada qué esperar, ¿dónde te encuentro?

Mi adorno de reflejo.



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