Pedro Perez Vargas

Señora

Sé, que usted teme, señora que su nuevo amor sepa, cuanto usted me amó.
No tengas temor, señora. Así como usted ha olvidado, yo tampoco recuerdo, ese viejo amor.
Si usted supiera, señora. Me da pena ver en sus ojos, que usted siente temor.
Yo, sólo recuerdo, señora, vagamente su voz, diciendo que no.
Cuando veo sus ojos, señora, sólo puedo percibir una luz apagada, tristeza  y dolor.
Disfrute usted, señora. Deje atrás el pasado.  Hoy la vida le sonríe con su nuevo amor.
Dígale a su nuevo amor, señora que hoy usted le pertenece  y no guardes temor.
Pues, el día que usted se marchó,  señora, dejó mi corazón libre para un nuevo amor.
Y tan pronto como usted partió,  señora, alguien besó mis labios. Esta vez sin temor.
No sé si será amnesia, señora,  pero hoy no la recuerdo, y no le guardo rencor.
Sólo le pido, señora,  disfrute del amor tranquila, y no me tengas temor.
Pues, los labios que ayer la besaron, señora,  no dirán nunca, cuanto usted me amó.
Si algo quieres decirle a su nuevo amor, señora. Dígale que sólo deseo que lo ames, como usted,  señora, una vez me amó.



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