polonius

Apariencias

 

Y me enseñaste que los recuerdos

pueden hacer daño si al recordarlos

una parte de ellos estaban huérfanos

de ecos de sirenas que elevan los

silencios de la parva melancolía

que se esconde bajo la silueta de un

recortado abalorio gris ambulante

de los sueños de un mortecino

vagabundo que malvive entre

botellas de rancio valdepeñas.

Me  sonreíste al confundir mi

gastada empresa entre los flujos

de tu maquinaria vil y mezquina,

quisiste vivir tu quimera dorada junto

a un soñador de ínfulas perdidas.

Solo quería a una cómplice para

amar y lo que encontré fue a una

avarienta despensa que llenar.

Una década perdida intentando

encontrar lo que no veía reflejado

en espejos, que mostraban un gusano,

mientras gritaba compasión por

morir, piedad por acabar, silencio

para vivir, realidad que respirar.

Comentarios1

  • polonius

    Gracias a Francisco de Nerval y RusE por sus cariñosas palabras de ánimo sobre el poema.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.