Einer Fidel Castaño Villamil

A MEDIA ROPA

Habían ferias en mi pueblo,

oigan lo que me paso:

que una estupenda muchacha

a su pieza me llevo;

hacia tiempo la había visto,

sin nada formalizado

le había insinuado al oído 

querer ser su enamorado; 

ella esquibandose un poco

por miradas de la gente,

me decía: - calmese chico,

mira que hay muchos presente.

 

Pero una presisa tarde

donde yo estaba llegó,

acompañándome un rato

cruzó la pierna y me habló.

Ya había caído la noche,

dijo que la acompañará

y cuando a la sala entramos

dio lugar para besarla,

no había cama ni tendido

pero algo se improviso,

para entrarnos más al cuerpo

y consumar nuestro acto.

 

Hagamòslo, dijo ella,

mi cuerpo se estremeció 

y apenas a media ropa

lo mio en ella sintió;

ella encima se movía,

me hacía estremecer, 

yo sus cenos le besaba, 

ella gemía de placer,

pantalon en las rodillas,

su falda encima de mi

eso a ella no le estorbaba

disfrutó, yo lo sentí. 

 

 

 



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