Diego Invierno

Y a una estación sucederá otra igual

 

Y, pesadamente,
me levanto de la cama,
habiendo dormido de las tres
a las ocho de la tarde,


y Elvira me cuenta,
amordazada,
que al amanecer
hace frío allí,


en mi memoria;


y tras desencadenar de la pared
sus manos amoratadas
y hundir en agua helada
mi cabeza y mi sed,


he vislumbrado
entre la nieve
las memorias que quemé,


mientras ella,
profundamente alcoholizada,
vaga desnuda por la casa


y yo escribo en los adentros
de mi psique magullada
"son lobeznos, hija,
te comerán las entrañas..."


29/10/19



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