Andy Ahumada

AVIÓN DE PAPEL

Todavía recuerdo cuando volé

mi primer avión de papel.

 

Los domingos se escapaban con sutileza,

ni cigarros de bolsillo ni cerveza

solo trompos y huaracas con aviones de papel.

 

Era solo un niño en un mundo de niños

que dicen llamarse adultos,

y aunque decían ser maduros y cultos

yo creo que vivían pensando en el ayer.

 

Éramos seis canillitas con dientes

de leche aún por caer,

y aunque no sabíamos el padre nuestro,

éramos diferentes del resto

por ser campeones con aviones de papel.

 

Podíamos volar hacia el infinito y pintar

el cielo de amarillo en el atardecer;

todo era tranquilo para unos simples

niños que, con papel reciclado,

hacían aviones de papel.

 

El mundo apenas comenzaba a caminar

no existía la luz embotellada ni Internet

todo niño y adulto se podían abrazar,

pero no todo niño y adulto podían comer;

 

Y Entonces…

Entonces cumplí los doce sin querer

y el mundo se hizo grande conmigo también,

nada volvió a ser lo que fue;

poesía, muerte, sexo, cigarrillos

y nunca más aviones de papel.

 

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