Santiago Miranda

Alienación y persistencia

 

 

 

Entre los ojos
Medios cerrados: la visión
De una noche aún
Sin término
Y el insostenible
Ringtones de dagas
Apuñalando al sueño
Que no es sino lo mismo
Que el soñador, es hora
De lo mismo: despertenecer
El cuerpo y la voluntad
De otro deseo, privatizar
El sueño desprovisto del mito
Pero nunca jamás la angustia

Saliendo fuera de sí
Se les ve a las 7.30 am
Hora que quedara fijada
En su propia eternidad
Como sombras de proyectos
Como bromas ridículas
Imposibles de ser tomadas en serio
No al encuentro sino a la lejanía
Colapsando de golpe la vías
Si la ciudad fuera un cuerpo

Sobreviviría apenas a ser
Aquello que fue dado, trabajador
Como resilientes hormigas
Reventando hasta no poder
Granja es la gran ciudad
Desde el más cercano
A su muerte como el más tierno
También el enfermo; ninguno deje de ser
Moneda de cambio, valor de explotación

Por sobrevivir al día:
El animal en uno resiste, vivo
Persistente en resistencia
A este desgaste lo llamo vida
¿Pero qué es esta vida? Ver
Otro sol siendo lo mismo, casi
El desconocimiento de como salir
Cuando la ciudad es el laberinto
Donde perder, la vida ya perdida
¿Sin posibilidad de cambio? Los insomnes
Aún esperan tras su oscuridad espectando
El fuego que fundó las ciudades
En el abuso de la plusvalía casi como el hambre

Aún cambio aún
El sueño del cambio
Y entre la masa uniforme
Se miran buscándose los ojos
Complicidad en el deseo y la búsqueda
De los próximos mártires o voluntarios
Al sabojate pertinente, el crujir o gemido
De las estructuras tiranías e indeseables
Defendiéndose salvajemente animal
A través de su cuerpo armado
Sin reflexión ni culpa; ceguera a la ley
Muerte del ser, todo reside en dejarse
Ser por la ganancia, ya no más
Dicen sus miradas invocando
A costa del miedo, al fuego emerger



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