Julio Noel

Las olas se batían suavemente

Las olas se batían suavemente

contra la abrupta ribera del mar,

mientras la blanca espuma iba a besar

mis doloridos pies plácidamente.

 

El cielo exhibía su celaje ardiente

de la tarde en el lento declinar,

un rayo en aquella agua verdemar

del sol destellaba resplandeciente.

 

Ya volaban las liliales gaviotas

hacia los escarpados roquedales

portando pececillos en sus bocas.

 

Y las palomas, cándidas e ignotas,

se posaban leves en los bardales

sin osar aproximarse a las rocas.



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