Alejandro Schleyer

Confío

Inciertos caminos trazas para mí, Dios mío.
Inciertos senderos abres para que yo cruce.
¿No era, pues, mejor dejar el pasado encerrado?
¿No era mejor no despertar las amargas luces?
¡Mas no! Tú deseas desenterrar lo olvidado;
tú deseas sanar una herida que fue un río.

Estos tres días de muerte a vida tú me diste
y ayer mi pena fue borrada en el santo llanto.
¡Tres días para tres meses! ¡Tres para volver!
Después de tan cruda cirugía, no fui malo;
retorné por mi medicina y me hiciste ver
un rostro de mis sombras que a mi alma deja triste.

¿Qué propósito traes entre manos?¿Qué ardid?
¿Providencia? ¿Acción del diablo? ¿Destino o azar?
¡Qué confusa es esta vida! ¡Ten piedad! No juegues.
Señor, yo a tus pies puse mi todo, mi cantar.
Señor, yo a tus pies estoy ahora. No me niegues
mi súplica: ¡dame paz! ¡No me alejes de ti!

¡Lo que resulte que sea santo, mi Dios bueno!
Ruego tu clemencia; pido tu misericordia.
No importa lo que quieras; no me importa lo que hagas,
con tal que lo que sea sea para tu gloria.
Mi alma muerta ya no está; me diste lo que sana.
Permanecer en la vida es lo que yo más quiero.

Por eso sorprendido me encuentro, mi Señor.
Sí, tres días para tres meses... ¿y luego qué?
Ayer me preguntaba y hoy tú me respondiste
y aunque asustado estoy, yo confío en lo que has de hacer.
Me entrego a tu voluntad, a lo que decidiste.
Sea bronce, plata, oro, ¡qué venza tu amor!



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar [email protected] Regístrate aquí o si ya estás [email protected], logueate aquí.