Marcela Aurora

Luna.

He vuelto a ver el mar
esta vez muy de cerca,
ya no en mis sueños,
pero esta vez sin ti.

 

He salido al encuentro de las olas,
llegando la noche,
me he sentado en la arena
permitiendo que las olas me bañen
mientras espero a verte en el atardecer.

 

Me he quedado viendo al cielo,
firme en la arena
mientras el agua me llega a las rodillas
y siento como me llevan y traen
pero siempre sin ti.

 

He muerto un momento,
al ver el sol caer,
el cielo ponerse oscuro,
las nubes empezando a desaparecer
y creer haberte escuchado en la potencia del mar.

 

Se me ha parado el corazón
con solo ver lo naranja del cielo
mezclarse con lo azul de la noche
y no poder tomarte de la mano
mientras los colores se combinaban.

 

Me he puesto a nadar
bajo lo oscuro de la noche,
he visto las estrellas entre las palmeras
y he recordado aquella noche
que dormimos a las afueras,
porque el cielo estaba estrellado
y me comparaste con su belleza.

 

Me he sentado en el césped,
preguntándole a la noche,
con lágrimas casi palpables
si volverás...

 

Ella no supo qué decir.

 

Me pidió que preguntara a la luna,
porque ella lo sabe todo,
porque ella está siempre,
aún de día...

 

Pero no la encontré.

 

Porque desde que te fuiste,
ella se fue contigo,
porque se enamoró tanto de ti
como yo.

 

Sólo
que ella pudo seguirte y pertenecer contigo,
porque mi luna eras tú.



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