Manuel Meneses Jimenez

EL MIEDO INTERIOR.

A veces se da que uno casi tiene miedo de uno mismo; un miedo raro que no es exterior, que no nos llega ni de lejos ni de más cerca sino de uno mismo, de muy adentro. Y es tan así que piensa que al final lo falso de todo es lo verdadero, lo correcto. Sentimos pánico de ser y convertirnos en una isla aislada si descubrimos esa verdad y esa forma que debería ser la correcta de comportamiento entre las personas en una sociedad moralmente aceptable, y esto es así porque, también, hemos descubierto que para ser feliz social y colectivamente hemos de “someternos” - porque así lo imponen -, a ésos: a los que ya mandan y ordenan y que nos convierten  en seres imperfectos en un mundo que, aunque escondidamente, aún es perfecto.

Por algún lugar (o por todos los lugares) está “escondido” el mal, lo vemos, por lo tanto lo sabemos y no solo no lo denunciamos sino que nos convertimos con nuestra permisividad en cómplice de ésta lacra que ya es una maldad y de la cual avanzamos hacia la miseria y que es ese lugar del cual ya no se saldrá jamás y que podría equivaler, por ejemplo, a ese sitio que nos han hecho conocer o llamar infierno. Hacia ahí nos empujan.

¿Qué nos cabe ante tal situación? Nos cabe buscar dentro de nosotros mismos lo que nos dicen, y es falso, que está fuera de nosotros, en ese espacio exterior que llamamos mundo o resto del mundo. Sólo desde un cambio de nosotros mismos podremos cambiar no el mundo, como creemos, sino nuestro mundo interior y desde ahí todos los mundos en los cuales podamos o queramos situarnos. Nos queda practicar la honestidad, la rebeldía, la insolencia, la bondad; arriesgarnos a deshacernos de cosas la mayoría de ellas materiales pero también algunas incluso humanas o “divinas” que en algún caso han sido nuestra verdadera cruz a cuesta bajo la cual hemos acarreado con todo este peso que nos subyuga.

Hay otro camino para alcanzar esa o esas metas a las que queremos llegar, y está también en bordear el sendero ya pisado y contaminado por otros que lo han hecho antes y dejado atrás; se llegará más tarde, quizás, pero qué prisa tenemos cuando de lo que se trata es de llegar y sobre todo cómo llegar . Y he ahí la cuestión: cómo llegar.

 

Manuel Menéses. 

 

Comentarios2

  • JoseAn100

    Gran tema y amplia cobertura de una gran realidad, el miedo interior, magníficamente explicado.
    Un saludo.

  • Dulce

    El miedo es la vibración más baja Manuel, para querer cambiar el mundo solo hay que empezar por uno. Una buena reflexión, abrazo



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