RICARDO V

HISTORIA DE CEMENTERIO

Una tapia, una verja,

una mirada con miedo,

corre el aire por la hierba

tenebroso y con misterio.

 

Un sonido, una queja,

hay un árbol que está quieto,

no hay calor sobre las piedras

porque son como el acero.

 

Inscripciones en las losas

que son moradas de muertos,

epitafios, se ven cosas

de las riendas del supuesto.

 

Podredumbre del valor

perdido en aquel infierno

y crece sólo el temor

que es el amo del silencio.

 

La puerta cede al empuje

de unas manos con respeto,

la verja que gime y cruje

atemoriza al más puesto.

Los niños se creen valientes

poniendo a prueba su arresto

más las ánimas que duermen

tienen los ojos abiertos.

Alguno dice: “Qué hacemos?”.

“Yo no voy” dice el primero.

“Ya estamos en la puerta”.

“Entra tú que eres más fiero”.

 

Temerosos como niños

caminan a los adentros,

van temblando con sigilo,

asusta hasta el aliento.

 

Mano con mano despacio

se imaginan el secreto

recogido en el espacio

donde se ríen los muertos.

 

No hay nadie que respire

el aire que corre fresco,

no vaya a ser que suspire

alguno que esté durmiendo.

 

En ese frío paisaje

donde todo es recelo

guarda su sitio el coraje

en el corazón del miedo.

 

Vagando van por las tumbas

agarrados por un pelo

al mundo de la cordura

y al borde del desespero.

 

Y de repente, sorpresa,

un fuerte soplo de viento

que hace crujir a la verja

con un chirrido de estruendo.

 

Y allá que huyen los niños,

los niños parecen muertos,

no hay valor, no hay amigos.

¡A ver quién sale primero!.

 

Y allá que van galopando

a lo largo del sendero

como si fueran caballos

espantados sin resuello.

 

Y en esa noche de prisas

los niños sólo oyeron 

las voces que como risas

salían del cementerio.

 

Y gritando van los niños

con angustia y desconsuelo

corriendo y sin destino,

¿quién sabe a dónde fueron?

La valentía es cobarde

cuando el control se va lejos,

cuando la noche te invade

con el manto de los miedos.

 

Y ya tranquilos juraron,

en silencio y para sí,

no pisar un Camposanto

aunque tengan que morir.

Comentarios1

  • Syol Parra

    lo he disfrutado, texto fresco , buenas
    imagenes, y excelente rima... ,

    • RICARDO V

      Profundos agradecimientos. Se trata de eso exactamente. Un saludo



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