Gibran Aceituno

El último suspiro

Una llama de roble se apaga,
ejército de glóbulos se fugan y asesinan su alma,
sus pupilas,
par de estrellas que brillan,
clavan su mirada cobarde y afligida
temerosa a la penumbra infinita.

Allí, allí yace mi abuelito, perplejo en una cama,
un árbol se pudre lo carcomen sus pesares,
su tronco carnoso desecha frutos fatales,
y sus fétidos olores aromatizan las fosas nasales.

Gestos tristes de hipocresía acompañan su partida,
crueles que abandonaron su travesía.

El viento de la vida sacude al navío,
que huele a tabaco de Raymundo consumido,
ráfaga a ráfaga le arranca el velero,
y yo, un nieto llorando me consuelo.

Su último suspiro lo testifico en grosería y en él buenos días,
el vaivén de la hamaca está vacío,
el ser de mi viejo ha desaparecido,
pero un día glorioso iré contigo,
a saludarte,
allá..
en el sueño desconocido.

Ladridos leales cantan al cielo,
y su Amada…
lo extraña con deseo.

 


Miércoles 07/Agosto/2019

 

Comentarios3

  • Atenea Heredia

    Imposible no recordar a mi abuela con esto, gracias.

  • alicia perez hernandez

    el vaivén de la hamaca está vacío,
    el ser de mi viejo ha desaparecido,
    pero un día glorioso iré contigo,
    a saludarte,
    allá..
    en el sueño desconocido.
    Ladridos leales cantan al cielo,
    y su Amada…
    lo extraña con deseo.
    .................................................
    UN GRAN ABRAZO CON MUCHO RESPETO ES LO QUE MERECE TUS SENTIDOS VERSOS.


  • Gotitha de miel (Yoki)~BAR LITERARIO

    De lo que he leído hasta esta hora el día de hoy es lo que me ha llamado la atención. Gracias por compartir tus letras.



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