Oro y barro

Ese entendimiento

 

A mi lado, lava perniciosa,

mis carnes turbadas se aprietan

y una forja de piedra y músculo

se va uniendo.

 

Lodo que arrastra y tritura

en un descendimiento temido,

sin medida ni permiso.

 

Sólo quedan formas,

latidos detenidos,

suspiros no dichos

y una memoria lacerante.

 



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