Rodrigo A. Alvarenga

Santa Esther

Ella,

le quita el sueño a las madrugadas,

le da sabor a las mañanas,

y..., no sé;

no podés dejar de contemplarla.

Te perdés en su mirada,

adorándola,

como una monja a su estampa.

 

Ella,

es mi diosa

y mi santa,

si suelta una carcajada,

el día,

se vuelve una fecha

para conmemorarla.

 

Ella,

es una ciencia,

y yo,

un escolar

que quiere estudiarla.

 



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