Stefania Buitrago

Corazón.


él, ya no bombea su vitalidad, se sabe vacío y desterrado; su lamento es un escarlata imperecedero como su pena, su propósito le fue aniquilado, derramaron con ferocidad su sangre. La frialdad del homicida le arrebató su aliento, forzando a la vida marcharse. Incrédulo vaga en lo sombrío de la otra vida, creyendo poder vivir...



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