Julieta Iallorenzi

TOCAYA (EL MAR MUERTO)


Casi que somos tocayas,

Pero para tocarme

Te faltan agallas

Aunque te sobre tentativa.

Tus cuchillos de plástico

En nada lastiman,

Minúsculas habladurías

De una lengua corrosiva,

Que pronuncia otros nombres

Sin conocer el suyo.

Y para ella cualquier yuyo

Es planta sagrada.

Te felicitaría
 

Por los macabros garabatos,

Pero los monos tambien

Observan y replican

Y nadie los halaga

Ni los tilda de artistas.

Raspando sos mi tocaya

Pero quien se cree anfitrión

Cuando solo sigue un guión,

Quien carga de odio sus armas

Dirigidas a todos

Excepto a su agresor,

Carece de valor

Y no es de mi talla

Esta insulsa mantaraya.

Por un bajo caes tan bajo

Siguiendo el patrón

Una barata remuneración

Por proseguir tu negación

Por la vendimia de tu voz

Faltante de razón.

Es invalido tu parecer

Aunque el mar nos haga tocayas

La fosa abisal

No llegas a reconocer,

El conocimiento es poder

Y el análisis sin el saber

Es la corona de la estupidez.

Te veo como un tuerto

Arrancándose el ojo bueno

Para no observar

Que su jardín es un desierto,

Que la verdad no lo deje yerto

Construyendo castillos

Esquivos de lo cierto.

Los océanos nos tornan tocayas

No obstante el tuyo

Es un mar muerto

Que en fondo privado

Esto lo intuye,

Por eso prefieres matar a otros

Para que no te quiten el velo

Y te postre en eterno desvelo

El funeral de tus sueños

Complices de foráneas pesadillas.

Te extirpan las costillas

Para forjar una balsa

Que a ti no te salve

Y lo profugues en las orillas

Sin ser parte del escape.

Cuanto mas te lo aviso

Mas agudiza su acting

Por llevarme la contra

Te extiende la historia

Mas nada limpia

La impulcra memoria.

Y tu permites

Que contaminen las aguas,

En las que libre nadabas

Y ahora el juicio te enturbian.

Si pudieras distinguir

La distancia entre ser

Amada y abusada

Serias patrona de tus olas

Y digna de ser

Mi marina tocaya,

En vez de la cobaya

De un despreciable canalla.

Te faltan agallas

Para saltar la muralla

De tu invento complaciente

Del espejo que te miente

De la ficción viviente

Con la que vives y duermes.

Y te vuelve sirviente

Acallando tu grito de sirena

Perdiéndote por siempre en la arena

De alguna playa lejana

Estando la verdad tan cercana...

Una tocaya mía cavando

Cavando su propio agujero

Para que no le ausente

El suero de ilusiones

Que le sintetiza

Una vida de canciones

Que nunca la nombren

Inmersa y anclada

En el mar muerto.

No se me asemeja

Una tocaya terca

Que soslaya enfurecida

Lo que las certezas

Con tanta fuerza subrayan.

No te pases de la raya

Te sobran pretensiones

Que exceden tu audacia

Sigue buceando sin gracia

En las letanías

De tu océano mortecino.

Haciendo de tu ancla

Un altar

Del cristalino mar

Otro hediondo pantanal.

Ya no averigues

Donde residen las ondinas

Donde habita tu tocaya

Si no sabes con quien vives

Y en tu interior no indagas

Y tu misma la visión te ciegas

Por una realidad que te doblega.

Un homónimo así

Ni a los talones me llega

Una llaga en tu palabra

Por cada vez que parlas

Y no aciertas

Tan solo la franqueza duele

Por eso soy intocable

A tus intenciones crueles.

El mar muerto

Acumula sales mortales

Porque no tolera a los corales

No soporta a los que salen

Desea que todos mueran

En el intento de irse

Esas aguas se resisten

A admitir

Que son una gran tumba

Que respira

Como una tocaya mía...

JULIETA IALLORENZI

PATENTADO EN SADAIC Y DNDA

DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

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