Jingogano (Alejandro Tapia)

Pepe Golpe y Nicolasa Ruiseñor.

Pepe Golpe y Nicolasa Ruiseñor.

 

Ahora que un ruiseñor bendice mis pasos.

Me siento triste y feliz, dulce y amargo.

¡Cómo duele! Lastima e incómoda.

Cómo una espina enterrada en la uña, un clavo en la rodilla o una piedra en el puto zapato.

Sí, estar seguro de que te aman duele porque los poetas no sabemos más que de comienzos y de finales.

Lo más dulce y lo más tierno es qué tú me creas.

Temo quebrarte o aplastarte hermoso ruiseñor.

Púes soy Pepe Golpe y al golpe temo también yo.

Por eso siendo cuervo, también vuelo pero yo más bien siempre huyendo.

Te amo con tanta fuerza y con toda la razón.

Por ti me convertiré en ancla…

Y del otro lado del mundo, donde tú me esperas contigo me quedaré.

Lo prometo corazón.

 Porque aunque no me entiendas en mi idioma:

Ruiseñor, amo tu alma más que tu cuerpo.

Porque el cuerpo es aún más breve que nosotros dos.

No temas a tener bajo tus alas más otoños que yo.

Te lo prometo, te amo tanto, tanto, lo sé.

Y sé también que ¡nadie!, ¡nadie! Lo digo sobrado de orgullo…

Sobrado de ego y sobre todo de lágrimas.

Nadie mi amor, lo había merecido más.



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