Ricardo Gerarduzzi

Juego de perdedores

Aunque el dolor sofoque,

aunque petrifique el miedo,

disolveré este amor sincero

con lágrimas en tu nombre.

No pude detener el tiempo,

en vano engañe a las horas;

al parecer no fue nuestro momento

al parecer soy el único que llora.

 

Pero el espejismo trajo en su regazo

un punto al final del cuento,

quizás éste no borre lo que siento

pero puede que con su tinta

vierta en mí alma un descanso.

Si la vida está hecha de vivencias,

no habré de negar que con tu mano

escribiste mis más hermosa expericia

y llenaste de amor mis años.

Pero la noche en un ahogado velo

se disolvió fugitiva en lo alto,

y, en fulgor naranja, la mañana 

desvaneció los rastros de tu pelo

que yacían sutiles en mí cama.

 

No pude entender tu juego

si en él un ganador no existe,

 yo desgarradamente triste

y tú, dominada por tu miedo,

mira en que te convertiste.

Solo fui la inerte daga

con la cual te lastimaste.

Con crueles recuerdos me usaste,

un simple juguete que te ama.

 

El viento corre y en su vientre

sabiduría de vida siempre lleva,

todas tus heridas mantendrá presente

y te dirá verdades aunque duelan.

Te dirá que te equivocaste

al partir en dos a tu corazón,

y aunque no hay reglas para el amor,

un sutil detalle olvidaste

es que éste se vive mejor de a dos.

 

 

 



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