Ben-.

Correr-.

Llevo la cicatriz del espanto

sin apenas orgullo, como colección

insana de matices corporales

cautos e ingenuos. Llevo

esas lluvias precisas, amontonadas,

mojando todavía, mi pelo, el oscuro

precipitado de mis días en el bosque.

Llevo el correr como una materia que

aprendí de súbito y con pronteza. Las

malezas de los rieles, lo saben y no protestan.

Más que a las estrellas, o a los sapos,

o a los altos jilgueros de las patrias celestes,

les debo la vida, a los caminos en que corrí,

desfondado.

Llevo aún algunas piedras monótonas

instaladas en mis bolsillos; son de hierro,

ahora, y saben de mí como las nieves de enero.

 

©



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