Ben-.

Tribulación de espigas y pétalos-.

Me quedé, hecho un hueco,

Inmóvil, quieto, esparcido

Como una arena sonriente

Sobre dagas o puñales invidentes.

Quedé quieto, petrificado,

En un naufragio de ondas

Ridículas que fustigaron

Mi alma y mi carne macilenta.

''¡Quieto!'' Me dijeron, y así

Permanecí: ''¡sueña!'' Y eso hice.

Las flores de antaño, con

Sus tribulaciones de espigas

Y pétalos, resurgieron invadiendo

Las nieblas de los lagos tan blancos.

Sangre y vida, y cúspide y alma.

Todas, se desangraron, como ejecutores

De una mística parcial.

Inmóvil, estático, reticente

A labios o sombras o helechos.

Mi alma era una prostituta

Que vendía su alma llena de bohemias

Y rencores.

Mi vida era una sombra de aquellos

Helechos enigmáticos. Rosas

Que empujaron deslavazadamente,

Silencios tras silencios-.

 

©



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