Rodrigo A. Alvarenga

Debería estar estudiando

Penetrás mi concentración,

atentás contra mi voluntad,

sonreís, y me vuelvo a enamorar.

Estúpida y tonta debilidad,

te apoderás de todo mi pensar…

Estás,

aunque no te pueda tocar,

aun

cuando con otros

te ponés a fantasear…

 

Miel que se esconde en tus cafés,

¡enseñame a olvidarte!

Detesto

-en la noches-

tener que extrañarte.

Quisiera gritarte,

explicarte,

que no quiero adorarte…

 

De vos,

desearía descansar,

conocer otros labios,

gozarlos

-olvidarte-,

comerlos

-superarte-,

reír con ellos…

 

¡Carajo!

Me dieron ganas de besarte.

Comentarios1



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar [email protected] Regístrate aquí o si ya estás [email protected], logueate aquí.