Cristian Jovani

LA SEQUEDAD (Jotabé)

Muy seca es mi pesadumbre, muy seca;

toda muy polvorienta y toda chueca.

 

No tiene ardiente su luz, no la tiene;

mientras callejea, no va ni viene.

En este celeste no hay quien la frene,

en estas arcillas no hay quien la llene.

 

Aves del cerezo..., denme el dulzor,

canten, quiero partir este dolor.

 

¡Mi Cristo...!, ¡mi Dios...! ¡mi cabeza peca!

¡y de más!, ¡y de más! deseo suene

tu terneza eterna, ese tu rumor.

 

Deja porque sí, tu diana silueta,

como una lucierna de lumbre quieta;

 

porque esta sequedad mojada y vana

sin tu consuelo no se va ni sana,

solamente desdicha a la mañana

¡No sé yo! solo me rompe y me gana.

 

¡El lloro se arrima, ¡el lloro se arrima!

con su tonadilla de triste rima.

 

¡Oh!, destello en la lustre, que se meta

por los poros la esperanza temprana,

por ver al Santo, al Bendito en la cima.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.