Abel Deduiz

recta mirada

Qué delgado es el paso

entre dolor y daño;

qué si lo das, duele más

y aunque lo sepas, darlo.

 

De cuando nos hicimos

concisos los ramos

entrelazando perfume,

tayo, tamaño, lazo

 

la mano y la fuerza

la herencia, la fe

y la sabia constancia

de sernos hermanos

 

Tan solo

una recia mirada al confín,

donde ninguno atraviesa

si no es por esclavo de sí,

 

y se cuela la espiga

entre el nudo y el bazo,

agrietándose el ramo

y la fuerza y la fe de las manos…

 

De tu suerte

mi propia esperanza.

Haya luz en los bellos parajes

que engalana tu gracia.

 

No preciso perdón

ni reclamo piedad.

Tanto extraño un verano

como busco una higuera.

 

No soy justa balanza

ni fornida razón.

Soy preñado de sol

y también una cueva.

 

Una estepa poblada.

Un eterno renglón

 

…y también una huella

en alguna canción.

 

Hoy no queda en mi voz

más que pura indulgencia.

 

Me voy siendo paso

al descanso

mas no sin razón:

soy la recta mirada al parnaso

donde habita tu Dios y mi Dios.

 

 

Comentarios1

  • Azhcari

    Abel, muy bello! Noto cierto movimiento antagónico. Saludos Carina

    • Abel Deduiz

      jajajaj... anti-agónico quizás.
      Pues sí. En cierta medida, sí.

      Lo que viene a representar es el cilco amistad donde quiebra,
      por alguna razón (en este caso sensación dependiente) que
      nunca sabido en certeza. La propuesta pretende imprimir fuerza
      en lo que realmente importa, la Fe que la propia amistad genera,
      eso que no precisa razón
      y que involucra en la amistad por ser linea recta, indiferente
      a los actos que se produzcan,
      si el sostén es mano de un mismo _ _ _ _.
      Entonces inquebrantable.

      Gracias Carina.
      Saludos Poeta.



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