Manuel Meneses Jimenez

SUCEDE.

 

A todas las personas les ocurre al menos alguna vez en la vida aunque sean pocas. Nos ocurre que nos paramos a hacernos preguntas que en cierto modo se nos antojan curiosas o interesantes pero que resulta que no son preguntas de todos los días sino de algunas pocas veces en la vida, es como si un día nos paráramos, como si alguien o algo nos detuviera, para obligarnos a hacernos a nosotros mismos esas preguntas.¿Para qué tanto nos arraigamos a un lugar si después, casi seguro, toca desarraigarnos, volver al inicio y al origen? ¿Porqué y para qué escribir tanto aunque hayan mil razones para ello? A mi se me antoja decir, con respecto a esto último, que es porque al menos así me da la razón de ponerme en duda, a mi mismo, mis propias ideas puesto que si son mías, y sólo mías, tengo todo el derecho del mundo a dudar de ellas o, incluso, a equivocarme.

 Aún es hoy y después de todo lo aprendido, o intentado aprender, en que es el caso de que no aprendemos de lo importante que es para las personas su niñez, nuestra niñez, aún después de haberla perdido. ¿Quién se hace hoy preguntas raras tales como ¿Qué queda de la memoria de la niñez, qué hubo? Y vuelvo a preguntas lógicas pero no usuales: ¿Para qué tenenos una casa, o esta casa en concreto? ¿Qué sentido tiene las respuestas que a esa pregunta le damos? ¿Para qué estudiamos más precisamente en tiempos de crisis si es cuando menos valor tienen los estudios o lo que sabemos? ¿Cuándo nos vamos a convencer de que no vale, en estos tiempos, tanto lo que sabes sino que lo que en verdad  vale es qué haces con lo que sabes? ¿Aceptamos que ninguna empresa hoy – ni hoy ni nunca – no nos paga por los conocimientos que tenemos sino por lo que somos capaces de hacer partiendo de esos conocimientos? Nos pagan por lo que hacemos no por lo que sabemos.

 ¿Qué sabemos de la muerte aparte de que está ahí, siempre presente? ¿Porqué la ignoramos en ciertos momentos de nuestras vidas? ¿Dónde está escrito que nos vamos a morir cuando queramos? ¿Cuándo queremos morirnos? ¿Alguien le ha puesto fecha a la muerte para que venga a llevarnos? La muerte es una idea que creo siempre se ha impuesto al sentimiento de la ausencia de Dios: el vivir como meta para morir como fin de la vida. Cuando el hombre descubre la ausencia del dios interior que llevamos dentro, nuestro propio  dios moral, se convierte en un ser posiblemente frío y hosco para más tarde ser transformado, quizás, en un sentimiento vulnerable de culpa consigo mismo.

 Ahora estamos viendo que comienzan los tiempos del caos y el desorden económico y por lo tanto también la creencia y la convicción de que vienen tiempos negros que probablemente algunos – algunos muchos -, no sabremos afrontar. Y después vienen las preguntas, esas preguntas que la mayoría de las veces no encuentran respuestas correctas ni adecuadas; así empieza, también, la lucha por tratar de comprender, de organizar e incluso de sobrellevar este caos que se nos ha echado encima. De niño recuerdo muchas veces los días húmedos, el agua de lluvia correr por las aceras e incluso oírla sobre el tejado de mi casa, de la llamada, porque así se llamaba mi casa púbicamente, “La casa verde” aunque eso era ya antes de que mis padres fueran a vivir allí. Fueron aquellos tiempos y en aquellos años en que descubrí que un olor puede ser, perfectamente, el espacio y el tiempo que delimita una vida, una especie de barrera de paso hacia un lado u otro; una autorización pendiente quizás desde algunos años antes, también un enfrentamiento aunque después, casi siempre, este enfrentamiento es, era, lo que nos indicaba el camino hacia una nueva libertad.

 En mis escritos siempre procuro que exista vida, contradicciones e incluso a veces hasta repudio por parte de quienes me leen; es porque creo que he procurado situarme a lado y junto de los que se podría decir que no tienen voz, de los que no saben de preguntas y menos aún de respuestas. El pensamiento ha de ser nómada en esencia, capaz de adaptarse a todos los espacios abiertos donde sea recibido y pueda dejar parte de un pensamiento que viene de lejos y que busca situarse en un hueco desde el cual exponer otras ideas, otro pensamiento y así lo que vamos logrando es que el mundo sea menos ancho al mismo tiempo que no tan lejano de donde está cada cual: que caigan las fronteras y que las distancias no se midan ya por kilómetros sino por instantes en que tardemos en comunicarnos y transmitirnos ideas diferentes y diferenciadoras. Así pienso.

 

Manuel Meneses J.

Islas Canarias, África.

18/5/2013

 

Comentarios4

  • O-Poemas

    Me gustan sus letras porque nos hace activar esas ideas , esos pensamientos . Es indispensable cuestionarnos a nosotros mismos sobre la vida, lo que hemos aprendido, a que vinimos , el proposito de ella , las diferencias entre los seres humanos y aceptar la muerte como parte de la vida, porque la vida es muerte y la muerte es vida .
    Gracias por compartir.
    Saludos

    Que caigan las fronteras y que las distancias no se midan ya por kilómetros sino por instantes en que tardemos en comunicarnos y transmitirnos ideas diferentes y diferenciadoras.

    • Manuel Meneses Jimenez

      Escribir debería consistir explícitamente en esto: en activar la capacidad de hacer pensar pues es lo que nos libera frente a la complejidad de mantenernos en una sociedad anajenada. Gracias O-Poemas por tu opinión y tu parecer. Un abrazo.
      Manuel Menéses

      • O-Poemas

        Asi es. Gracias a usted siempre por compartir sus letras. Abrazos.

      • JADE FENIX

        A pesar de las interrogantes, que nos dejan en el inconfundismo, hay que seguir adelante, mas de alguna, habrá de valer la pena.
        Excelente como siempre.
        Un placer leerte amigo.
        Un fuerte abrazo.

        • Manuel Meneses Jimenez

          Las interrogantes siempre estarán ahí, forman parte de nuestro presente en esta realidad a la que hay que hacerle frente con las armas de cada cual. Gracias Jade por tu opinión.

        • Mauricio Carrillo - Cofradía de la Palabra

          Bravo por un espíritu inquisidor, que debe ser siempre vigente.
          Se necesita siempre un norte, y el norte debe ser sometido a duda permanente.

          Saludos

          • Manuel Meneses Jimenez

            Ser un inquisidor en estos tiempos y en este mundillo de las letras es algo que ayuda y mucho a mantenernos firme a pesar de los tantos y más que hacen de opositores. Las ideas se nutren del conocimiento diferente, de éste que no está sujeto al control impuesto y establecido y del que algunos, algunos muchos, tienen sus dudas. Otros por el contrario no.
            Gracias Mauricio por su opinión, muy valorable.
            Manuel Menéses.

          • Samantha Sanz

            Me encantó tu artículo Manuel, cuantas verdades y cuántas preguntas nos hacemos en el día a día, para algunas tenemos la respuesta pero en muchas no.
            El final me súper encantó...

            "Que caigan las fronteras y que las distancias no se midan ya por kilómetros sino por instantes en que tardemos en comunicarnos y transmitirnos ideas diferentes y diferenciadoras. Así pienso."

            Que así sea mi estimado amigo.

            Un abrazo.

            Sami.

            • Manuel Meneses Jimenez

              Gracias sinceras Samantha por tu particular reconocimiento; escribir así es un intento de provocar hacer llegar interrogantes que por lo general están ahí, delante de nosotros y que necesitamos encontrar. Un abrazo sincero.
              Manuel Menéses.



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