EH Moya

Cheessecake

 

Y estabas ahí hablando
Con elocuencia siempre
Y yo, como si fuese parte de tu
presencia
Escuchaba, tranquilamente tus labios,
Podía sentir el rose de tus dientes
Al pronunciar las palabras,
Y mi alma, nuestra alma,
Danzaba a compás de vuestra
coincidencia,
Suave había sido el viaje,
Pero ya era hora de partir
Y volver a la realidad,
Descender por las escaleras del abismo
Y así mismo refugiarnos
En un suspiro
Y encaminar nuestros labios
A nuestro destino,
Tenía que ser así.

Abandonamos la habitación
Y abracé tu mano con mi vida,
Dos pasos fueron,
Dos pasos unidos
Por la misma melodía, suave
Mujer, hubiese dado todo el aire
Que me toca
Por caminar un poco más,
Abrazado a la cintura
De tus dedos
De tu mano izquierda.

Te he dicho que puedo ser
eterno
Podemos serlo, infinitos
En nuestra atmósfera,
En nuestro pedacito de infierno.
No existe día ni noche
Que no pases a visitarme
A mis pensamientos, gloriosa eres
Y te apoderas de todo aquello

Mujer, efímero es el encuentro que nos
ha tocado,
Más aun, nuestra conexión es
inmarcesible
No pasara la linea del otoño por nuestros
jardines,
Nuestra primavera será
inconmensurable,
Como la felicidad que siento
Al observar tus ojos risueños.

Mujer, vida eres en este cuento,
El desenlace que quiero,
Luego vendrán los ademanes
De nuestros deseos,
Quiero llenar tu boca de besos
Y acariciar tu pelo
Y luego,
Encaminaremos juntos
Hacia nuestro anhelo
Mujer, quiero posar mis labios
En tu cuerpo.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.