Moliner Vallés

Nada vacía, Vuelo suelto

Rugido que me vuelve impávido,

insolente ante vientos fuertes.

Aroma y no azote ventoso, tú;

piel de harina costalera, sensible;

tú.

 

Hace marcha la nada hacia la nada,

deja nuestras jornadas llenas, vacías de ella.

Nos quitamos lo rojo de la cara,

amamantamos nuestras pecas.

 

La noche está llegando sin hielo en las manos,

sólo trae pájaros que portan fustas indoloras,

de esas que agitan el alma

y sueltan los vuelos.



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